
Empezar de cero. Volver a la línea de salida. El simple hecho de pensarlo me postra de rodillas. Ya no tengo fuerzas para empezar nuevamente, para volver a calzarme las botas y caminar. Ya me cansé de recorrer este mundo sin brújula, sólo con un mapa roto tatuado en el corazón, que me hace perderme en paraísos falsos de los que me acaban expulsando sin indicarme el camino correcto. Ahora mismo estoy parada en mitad de la nada observando a mi alrededor por si un destello o un leve ruido me indica el camino hacia mi destino, pero todo está demasiado oscuro y mis ojos siguen demasiado anegados en lágrimas ( tus lágrimas) para ver nada. Estoy perdida. En ocasiones creo ver una luz, pero se desvanece demasiado pronto como para distinguir su origen y vuelvo a quedarme ciega. Desesperación en estado puro. Un atisbo de esperanza fugaz que me hace darme cuenta de lo triste de mi oscura existencia. Desolada, vacía, sola…. Sin ti. Simplemente soy esa niña triste que se equivocó de corazón y atracó en un puerto que no era el suyo. Esa niña triste sin derecho a sonreír.
Tendrás que encontrarme tú a mí, porque amor ya no tengo fuerzas para seguir buscándote.